A 50 años del golpe, la fecha es un mojón a mitad de camino, que obliga a revisar los ribetes y rumbos que fueron tomando la historia y el concepto de democracia.
Movilización en La Plata a 20 años de la desaparición de Jorge Julio López.
Jorge Julio López declaró en el juicio contra Miguel Etchecolatz el 28 de junio de 2006.
Rubén López recordó a su padre a 20 años de su desaparición.
Este 18 de septiembre no resulta una conmemoración más de la segunda desaparición de Jorge Julio López: la fecha representa 20 años de impunidad, de un caso no resuelto que, además, mantiene lazos estrechos con la última dictadura militar. A 50 años del golpe, hoy, es un mojón a mitad de camino, que obliga a revisar los ribetes y rumbos que fueron tomando la historia y el concepto de democracia.
“A mi viejo lo desaparecen para que los juicios (de lesa humanidad) no se lleven adelante, para asustar a los que tenían que seguir dando testimonio, eso es lo que seguimos haciendo, es lo que les tenemos que contar a las generaciones más jóvenes que no saben lo que pasó”, reflexionó en diálogo con Agencia DIB Rubén López, hijo de Jorge.
Asimismo, más allá del balance amargo de esta fecha, Rubén destacó que desde 2025 el 18 de septiembre sea el Día Provincial del Testigo en causas de Lesa Humanidad. “Es un reconocimiento a los testigos que fueron a dar testimonio, a sus familiares, a aquellos que llevaron las querellas”, indicó.
La fecha se recuerda como el día de la segunda desaparición de Jorge Julio López ya que, al día siguiente, fue condenado el excomisario Miguel Etchecolatz por los crímenes del Circuito Camps durante la última dictadura.
López había declarado como testigo en ese juicio el 28 de junio de 2006. Sus hijos, hasta ese momento, nunca lo habían oído contar que alguna vez hubiera estado detenido durante la dictadura. López sufrió una desaparición forzada entre 1976 y 1979.
Jorge Julio López declaró en el juicio contra Miguel Etchecolatz el 28 de junio de 2006.
Dos meses y medio después, el 18 de septiembre de 2006 era el día de los alegatos. López había arreglado con su sobrino Hugo Savegnago que lo pasara a buscar por su casa, con el fin de asistir al tribunal. Pero cuando Savegnano llegó a su casa no lo encontró. Según testimonios de los vecinos, salió de su casa por su propia voluntad y fue visto caminando solo por las cuadras adyacentes.
Al día siguiente, el 19 de septiembre de 2006, Etchecolatz y otros catorce represores fueron condenados por delitos cometidos en el centro de detención clandestino de La Cacha. Mientras se leía la sentencia, el fotógrafo Leo Vaca, del portal Infojus, tomó varias fotografías a Etchecolatz sosteniendo un papel, donde se leía escrita a mano la siguiente anotación: “Jorge Julio López”.
Fuente: Agencia DIB
