

El Barrio Rigacci se llenó de movimiento, color y sonrisas durante la clase abierta de patín que se llevó adelante este fin de semana. La actividad, pensada para disfrutar en familia, reunió a chicos y grandes en una jornada cargada de energía, juegos y diversión.

El encuentro fue una oportunidad para que los más pequeños mostraran sus avances sobre ruedas, mientras que otros se animaron a dar sus primeros pasos en este deporte que combina disciplina, destreza y recreación. La propuesta no solo acercó a los vecinos al patín, sino que también se convirtió en un espacio de integración y encuentro comunitario.
Con música, aplausos y la complicidad de las familias, la clase se transformó en una verdadera fiesta barrial. El agradecimiento fue unánime hacia todos los que se sumaron y participaron, aportando su entusiasmo a una tarde que dejó postales inolvidables.
Desde la organización remarcaron que estas iniciativas buscan seguir celebrando la niñez con actividades abiertas y accesibles, fomentando la participación y el disfrute compartido.
Rigacci vivió una jornada distinta, donde la magia de las ruedas y el espíritu comunitario demostraron que el deporte también es una forma de encuentro y alegría colectiva.


















